Cuáles son los límites máximos de alcoholemia en las rutas de la provincia de Buenos Aires

 

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En las rutas, caminos, autopistas, autovías provinciales o nacionales que pasen por la Provincia de Buenos Aires rige la Ley N° 13.927, que es la Ley de Tránsito del Gobierno de la Provincia. Y en ella, se establecen los límites máximos permitidos con respecto al alcohol en sangre que puede tener una persona a la hora de conducir un vehículo.

En la provincia de Buenos Aires, al igual que en otros lugares, existe un valor diferenciado para cada tipo de conductor. Es decir, no es el mismo límite para un conductor particular que para alguien que conduzca una moto, un camión, o un ómnibus. Esto, argumentan, se basa en el distinto tipo de conducción y riesgos que implica cada vehículo, como el mantener el equilibrio y la postura en una moto, y el riesgo en un ómnibus por el traslado de decenas pasajeros.

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Límites. Los niveles máximos permitidos de alcoholemia en la provincia de Buenos Aires son:

  • 0,5 mg/l para conductores de vehículos particulares
  • 0,2 mg/l para conductores de motos
  • 0,0 mg/l para conductores de camiones y ómnibus

Estos niveles se cuentan en miligramos por litro de alcohol en sangre, una medida que se determina a través de un dosaje (extracción de sangre) o un alcoholimetro (soplando el aparato lector)

¿Y qué pasa si se superan los límites?

En caso de que la autoridad detecte que el conductor supera los límites mencionados, se demorará a la persona, a un costado de la ruta, por el tiempo necesario para que desaparezcan los efectos del alcohol y pueda seguir su camino de manera normal. Este tiempo no podrá superar las doce horas.

No obstante, además de la demora del conductor también se aplica una multa, y se puede quitar la licencia de conducir. Más información.

Recomendaciones

Los aparatos que se utilizan en las rutas para medir el nivel de alcoholemia, los alcoholimetros, específica la ley que deben homologados, tener mantenimiento y hacer un buen uso. En algunos casos, lamentablemente, por diferentes circunstancias, esto no sucede. En estas situaciones, si uno conoce que está ocurriendo algo por el estilo, se puede hacer un descargo y presentar una denuncia.

Pero a pesar de que el aparato funcione bien o mal, se debe ser consciente que el alcohol al volante es un riesgo importante, y que podría desencadenar consecuencias trágicas. Por eso, el que va conducir que no beba, y el que bebió que no conduzca. Ni siquiera se debe ‘probar’ un trago, ya que está comprobado que un ‘buche’ con una bebida alcohólica puede dar positivo en un control (ver caso)

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